Fariseísmo y Reglamentismo

De Castellani (Cristo y los fariseos)

“Dondequiera hay un exceso de “reglamentismo”, una proliferación de mandatos, reglas, costumbres, glosas, formalidades y trámites, no solamente hay peligro de olvidar el espíritu y el fin de la ley, sino señal clara de que ese espíritu ha claudicado. Y entonces son posibles y fáciles tres cosas: el necio aparecer perito, el hipócrita pasar por santo y ser condenado el inocente. Con razón Martín Fierro desconfía de la Ley —es decir, del “Procedimiento”— apenas un mundo de leguleyos sustituye al modo patriarcal y personal de la justicia del tiempo del “Restaurador de las Leyes”: detrás de ese Procedimiento se esconde una intención que él intuye adversa, que lo mandará a él al contingente y a su hijo a la cárcel.”

“«Lo que es en realidad una sociedad no se puede sacar de sus reglamentos, estatutos y constituciones; sino de los hombres vivos que la constituyen y sobre todo la dirigen; y del espíritu que los une, dependiente del fin; el cual de nuevo no se puede computar solamente por el ‘fin escrito’ o declarado, sino por el fin ejercido y vivido. Sociedades excelsas pueden existir sin leyes escritas, como la Iglesia primitiva; sociedades abominables con leyes sacratísimas, como la moribunda Sinagoga. La letra de la ley más santa puede ser instrumento de tortura o agenciamiento de muerte.» (Castellani, Diario, enero de 1948).”

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