De la peregrinación más masiva de la India

I.

La peregrinación más multitudinaria de la India es la de Nuestra Señora de Velangani, también conocida como “Our Lady of Good Health” (“Nuestra Señora de la Buena Salud”).
Según nos informó el Padre Jacob (que es un gran amigo nuestro y que es oriundo de esta zona), si consideramos y comparamos todas las peregrinaciones de todas las religiones de la India, la peregrinación más masiva de la India es una peregrinación católica y, más específicamente, mariana, marianísima.
Es milagroso que la peregrinación más masiva del Subcontinente indio no es la de Shiva ni la de Krishna ni la de Buda sino una de la Virgen Sacrosanta. A su vez, no deja de ser llamativo que el origen de la devoción de Velangani sea ni más ni menos que la pía oración de un grupo de valientes navegantes del Imperio Portugués, que antaño evangelizó estas zonas.
En efecto, según la opinable estimación del padre Jacob, la peregrinación de Velangani que se realiza todos los años del 18/8 al 8/9 convoca el increíble número de más de 10 millones de almas. Es difícil tener una cifra exacta ya que el gobierno local nunca la proveerá. Esta es la estimación de un muy celoso y honesto sacerdote que es nativo y desempeña su ministerio sagrado en la zona.

II.

Nosotros estamos muy ocupados en la Meseta Tibetana y con más trabajo que nunca, pero el Padre Jacob me llamó para que lo ayude en el apostolado con los peregrinos de Velangani. Me lo dijo así: “una multitud de almas está yendo a Velangani. Debemos ir a predicarles y bendecirlas”. Lo más impresionante es que el 90% de los millones de peregrinos de Velangani son … ¡hinduístas! Otro dato tremendo: la peregrinación dura 9 días,  muchos de los peregrinos vienen descalzos y casi ninguno usa un calzado que no sea simples ojotas. La mayoría vienen vestidos de naranja, que, en la cultura India, significa “total entrega a Dios”, pero en este caso significa “total entrega a la Virgen”.
Inmediatamente saqué un pasaje y volé al sur de la India, a Chennai, donde el Padre Jacob me pasó a buscar.

III.

La Misión que hicimos con el Padre Jacob fue apasionante y se resume en dos vectores: predicar y bendecir. No repartimos nada material y no hicimos ningún diálogo sino que nos dedicamos por entero a distribuir “la parte más importante”: las bendiciones y enseñanzas del Dios verdadero.
Bajando más al concreto, nuestra misión consistió en pararnos en los cruces de los caminos a ofrecer bendiciones. El padre Jacob los bendecía con un enorme y preconciliar crucifijo y el suscripto lo hacía con una enorme imagen de la Virgen de Schönsttat y el Niño Dios. A su vez, para que el testimonio sea mayor, ambos vestimos sotana negra.


Las almas nos veían e inmediatamente venían a nosotros. Venían a ser bendecidos y a rezar al Cristo del medieval crucifijo y a la Virgen que porta al divino Niño. Venían de a montones. Me quedé afónico de tanto bendecir y predicar.
Las almas venían en grupo y mientras bendecíamos a cada grupo, más grupos llegaban detrás.
Esta misión de Velangani es el paraíso del predicador. Las almas de los paganos vienen en masa y están felices de oír la Buena Nueva, recibir la bendición de Dios y venerar a Su virginal Madre.
A muchos les predicamos. Les hicimos el primer anuncio de la Fe. Les enseñamos que Dios los ama, la Virgen es su madre, Cristo murió en la cruz por nuestra la salvación, Cristo es el único Salvador y otras verdades elementalísimas e imprescindibles.
Siempre nos oyeron con gran alegría.
Si viniesen 1000 sacerdotes a hacer este improvisadísimo apostolado, los obreros seguirían siendo pocos pues acá la mies no es mucha sino muchísima.

¡Viva María Reina!

¡Viva la Misión!

Padre Federico, S.E.
Misionero en el Extremo Oriente
26/VIII/17

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